T’sáakhakatxwa: el canto que recuerda y guía a los Guardianes del Arcoíris

Somos Sanctuary, MaYita, Fulnio Tribe - Guardians of the Rainbow

Una travesía espiritual junto a la tribu Fulniô y los guardianes del altar vivo de Somos Sanctuary

A finales de julio de 2025, cuando el sol del nordeste brasileño se posaba como bendición sobre la tierra de Águas Belas, MaYita, junto a los guardianes del altar vivo de Somos Sanctuary, regresó al corazón de la tribu Fulniô. No fue un viaje trazado en mapas, sino guiado por la medicina del espíritu. La Jurema, madre planta y madre camino, tejió los hilos invisibles que la llevaron hasta allí, donde la memoria canta y la tierra habla.

MaYita en Brasil - Guardianes del Arcoiris

Los Fulniô, guardianes de la lengua Yaathe, son un pueblo que resiste cantando, danzando, rezando. Su medicina no solo se bebe: se escucha, se respira, se honra. Tabaco sagrado, Ayahuasca, Jurema, Ouricuri… pero también la palabra viva, el canto que atraviesa generaciones, la danza que une abuelos y niños en un mismo latido.

MaYita, llamada T’sáakhakatxwa (arcoíris) por la tribu Fulniô, es reconocida como parte de su familia espiritual, una hija del tejido ceremonial. Su nombre floreció como semilla en tierra fértil y fortalece su rezo, su altar con Somos Sanctuary y su misión Chakaruna: guardiana del arcoíris, tejedora y mensajera de los pueblos.

En las ceremonias, el fuego fue testigo. Se cantó en Yaathe, se rezó con el cuerpo, se escucharon historias que no están en libros, sino en la piel de los ancianos. Mayita, junto a Somos Sanctuary, no solo participó: se ofreció. Su voz se volvió puente. Su silencio, altar.

Hubo momentos de profunda belleza: la iniciación bajo cantos ancestrales, los niños danzando con los abuelos, el fuego compartido como corazón común.

Somos Sanctuary en Brasil - Guardianes del Arcoiris

Semillas de memoria y resistencia

La semilla que esta tribu deja en el corazón de Mayita es clara:

Que la lengua es medicina.
Que la historia es resistencia.
Que el canto es memoria.
Que recordar quiénes somos es el mayor acto de amor.

Agradecimientos infinitos a Miixtya Fulniô, al Cacique, al Pajé, a los guerreros y guerreras Fulniô, a las familias que abrieron sus casas y sus corazones, a los guardianes del tejido, a la comunidad de Somos Sanctuary, y a la vida misma por permitir este encuentro sagrado.

Que este canto siga despertando memorias, y que T’sáakhakatxwa camine como rezo vivo entre los pueblos.